Junto al expositor, el envase o packaging es parte fundamental de la exposición del producto

Los envases han jugado papeles diferentes e importantes a través de la historia. Con la evolución de la sociedad, han ido cambiando y reflejando nuevas necesidades demandadas por los consumidores.

Actualmente, las empresas se esfuerzan para que sus productos tengan la mejor presentación posible a través del diseño del empaque, transmitiendo valores de marca y su posicionamiento dentro de un mercado.

Cada modelo de envase o packaging tiene su personalidad propia que han ido evolucionando tanto en formas como colores que los distingan de la competencia. 

Como en cada uno de los proyectos realizados en Manufacturas Metalúrgicas RSL las bandejas, canales, ganchos de sujeción para blisters, etc.. están adaptados  a cualquier tipo de medida y estética  del envase proporcionando si el cliente así lo desea una base de sujeción adaptada.


El packaging está tan arraigado en nuestro mundo que ya casi ni nos fijamos en lo importante que es: preserva alimentos y bebidas, nos ayuda a transportarlos, protege el producto y con el añadido de que, comunica al consumidor información valiosa sobre el producto para que sepa qué está comprando exactamente.

Si bien es cierto que, en nuestra sociedad, es impensable que un producto venga sin su envoltorio, en realidad, antiguamente era lo más habitual: la idea de presentar un producto era considerado innecesario y muy costoso. 

Desde la prehistoria, pasando por el imperio griego y romano nos hemos encontrado con diferentes recipientes para envasar el producto: canastos, cestas, ánforas, el barril (muy utilizado aún hoy en día) hasta llegar al siglo XVII cuando surgió la fabricación del vidrio apareciendo la botella.





Con la entrada de la revolución industrial se inició un cambio en el pensamiento y en las necesidades de los consumidores; se comercializa por primera vez una mermelada en tarro ancho de cristal y también los primeros alimentos en cartuchos de hojalata soldada a mano.

Pero es en 1885 cuando el empresario William Lever decide envasar su jabón bajo la marca comercial Sunlight, dotándole de una personalidad innovadora y amigable consiguiendo así diferenciarse del resto de competidores de aquella época.



Cinco años después, en 1890, se inventa la primera caja de cartón. Ya en el siglo XVI en China se utilizaba el cartón, pero no fue hasta este año cuando Robert Gair, un impresor y fabricante de papel en Brooklyn ,inventa la caja de cartón corrugado.

Desde entonces, el arte de personalizar los productos se hizo masivo y general. En los años 30, la evolución y los avances tecnológicos con nuevas técnicas de impresión y estampación de ilustraciones y logotipos vinculados a los envases y a los embalajes, revolucionaron el consumo de diversos productos. Los consumidores empezaron a exigir una mayor calidad en el packaging, por lo que, los fabricantes, tenían el difícil reto de emocionar y ofrecer la mejor experiencia a sus clientes con un simple envoltorio.



Durante la Segunda Guerra Mundial  los embalajes aprovechaban los sucesos para hacer referencia a ellos de alguna forma y una vez finalizada la industria del embalaje empezó su desarrollo y hoy en día aún sigue creciendo.

Actualmente el mundo del packaging es cada vez más competitivo. Los envases adquieren mayor importancia en cualquier empresa o negocio y se están convirtiendo en una de las mejores herramientas de marketing que junto a un adecuado reclamo llamativo mediante un expositor en el punto de venta siempre en connivencia con la naturaleza y personalidad del packaging se convierten en un poderosísimo reclamo.

En un mercado tan feroz es vital marcar la diferencia e innovar en las formas y el diseño.


 
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